Antes de la compra de un terreno se recomienda al comprador verificar la existencia eventual de contaminantes en el mismo, a través de una evaluación preliminar investigando el histórico de ocupación y de investigaciones técnicas como la investigación confirmatoria y investigación detallada. El vendedor por su parte debe informar sobre los datos que indiquen la existencia de contaminaciones. Puesto que esta relación no siempre es tan clara – el vendedor por ejemplo puede haber comprado un terreno en el pasado, cuya contaminación no le fuera revelada. Por este motivo, es necesario tomar precauciones en la negociación de los terrenos y un manejo de riesgos en emprendimientos inmobiliarios para prevenir prejuicios financieros, legales y ambientales después de la transacción.